Para analizar el caso hay que considerar el diagnóstico, las tareas realizadas y la exposición a riesgos laborales. También importa si la enfermedad encuadra en el listado oficial o si requiere un reconocimiento individual como enfermedad no listada.
Esta guía explica esas diferencias, cómo denunciar una enfermedad profesional, qué documentación conviene conservar y qué revisar ante un rechazo de la ART.
Cuándo una enfermedad puede tener origen laboral
Una enfermedad puede estar vinculada con riesgos presentes en el trabajo aunque no haya ocurrido un accidente puntual. Para analizar ese vínculo, conviene reunir información sobre cuatro aspectos:
- El diagnóstico médico: qué enfermedad se identificó y qué estudios o antecedentes la respaldan.
- Las tareas realizadas: qué hacías, en qué puesto y bajo qué condiciones.
- El agente de riesgo: por ejemplo, ruido, determinadas sustancias o exigencias físicas contempladas para la enfermedad que se analiza.
- La exposición: cómo se producía el contacto con ese riesgo, con qué intensidad y durante cuánto tiempo.
Por ejemplo, el listado oficial contempla la hipoacusia perceptiva asociada al ruido en determinadas actividades y condiciones de exposición. Para analizar ese supuesto deben comprobarse el diagnóstico y la exposición laboral correspondiente. No toda pérdida de audición tiene automáticamente origen profesional.
La evaluación debe relacionar esos elementos y comprobar el encuadre legal del caso. A partir de allí, corresponde distinguir entre las enfermedades incluidas en el listado oficial y las que requieren una evaluación individual como no listadas.
Enfermedades listadas y no listadas: qué cambia
Qué exige el listado
El listado oficial, aprobado por el Decreto 658/1996 y sus modificaciones, relaciona enfermedades con agentes de riesgo y actividades que pueden provocarlas. Para determinar si un caso encuadra, hay que comprobar que el diagnóstico y la exposición laboral se correspondan con las condiciones previstas.
Algunos supuestos incluyen requisitos específicos sobre las tareas o el tiempo de exposición. Por eso, esas exigencias deben revisarse en el apartado aplicable a cada enfermedad: no existe una antigüedad mínima única que pueda trasladarse a todos los casos.
Cómo se analiza una enfermedad no listada
Que una enfermedad no esté incluida en el listado no descarta toda posibilidad de reconocimiento dentro del sistema de riesgos del trabajo. La Ley 24.557 contempla una vía para evaluar el caso individual.
Para esa vía, la ley exige demostrar que la ejecución del trabajo causó la enfermedad de manera directa e inmediata, excluyendo la influencia de factores atribuibles al trabajador o ajenos al trabajo.
El procedimiento se inicia mediante una petición fundada ante la Comisión Médica Jurisdiccional. La presentación debe incluir el diagnóstico, explicar la relación con los riesgos laborales y aportar constancias que respalden la enfermedad y la exposición. Pueden servir estudios médicos complementarios y una descripción de los agentes de riesgo presentes en las tareas realizadas.
Si la Comisión Médica Jurisdiccional considera que se cumplen las condiciones legales, debe solicitar la intervención de la Comisión Médica Central para que confirme o rectifique ese criterio.
El reconocimiento tiene alcance individual: una decisión favorable no incorpora la enfermedad al listado general.
Cómo denunciar una enfermedad profesional y qué documentación conservar
Cómo hacer la denuncia
Informá la situación a tu empleador, que tiene la obligación de denunciar ante la ART las enfermedades profesionales de las que toma conocimiento. Vos también podés hacer la denuncia directamente, aunque el empleador no la haya realizado.
Los canales informados por la SRT incluyen la línea de atención gratuita de la aseguradora, el telegrama laboral gratuito y la presentación de una nota en su sede. También puede recibirse la denuncia en un prestador médico habilitado por la ART. La aseguradora no puede negarse a recibirla.
Al denunciar, explicá qué enfermedad se investiga y qué tareas o riesgos podrían estar relacionados. Pedí el número de denuncia o siniestro y conservá la copia de lo presentado, la fecha y la constancia de recepción.
Qué documentación conviene conservar
Para respaldar el diagnóstico y reconstruir la exposición laboral, conviene ordenar:
- Documentación médica: informes, estudios, certificados e historia clínica vinculados con la enfermedad. También las copias de exámenes preocupacionales y periódicos que tengas disponibles.
- Antecedentes laborales y de exposición: recibos de sueldo, constancias de los puestos y períodos trabajados, descripción de las tareas, jornadas y riesgos. Sumá los informes o registros sobre las condiciones de trabajo que estén a tu alcance.
- Comunicaciones con el empleador y la ART: denuncia, citaciones, indicaciones médicas y respuestas recibidas. Si hubo rechazo, guardá la comunicación completa y la constancia de cuándo te fue notificada.
La descripción de las tareas debe reflejar lo que efectivamente hacías: el nombre del puesto puede resultar insuficiente para explicar la exposición.
Si necesitás acudir a Comisiones Médicas
La preparación de la prueba tiene reglas propias en esta etapa. La reglamentación exige ofrecer toda la prueba en la primera presentación y acompañar la documentación pertinente. Si invocás tratamientos recibidos por obra social, hospital público o prestadores particulares, debe acompañarse la historia clínica correspondiente.
Cuando un documento no está a tu disposición, debe identificarse su contenido y dónde o en poder de quién se encuentra. La incorporación de prueba no ofrecida inicialmente está limitada a las excepciones previstas por la normativa, que deben acreditarse. Por eso, conviene revisar los antecedentes disponibles antes de iniciar el trámite.
Qué hacer si la ART rechaza una enfermedad profesional
El rechazo de la ART puede ser revisado. Para preparar el reclamo, hay que identificar qué negó la aseguradora, con qué fundamentos y qué elementos permiten sostener el origen laboral de la enfermedad.
Revisar el motivo y la notificación
Cuando la ART niega el carácter profesional de una enfermedad, debe comunicar el rechazo de manera fehaciente y fundamentarlo. Conviene comprobar:
- Qué diagnóstico evaluó: si coincide con la enfermedad denunciada y con los antecedentes médicos aportados.
- Qué motivo invocó: por ejemplo, que considera la enfermedad ajena al trabajo, que no está incluida en el listado o que no constató la patología.
- Cuándo y cómo notificó su decisión: conservá la comunicación completa y compará las fechas de denuncia, respuesta y eventual prórroga para revisar los plazos aplicables.
También importa revisar los estudios y antecedentes laborales en los que se apoyó la ART. Si el argumento es la falta de exposición a un riesgo, deben examinarse los registros sobre el puesto y las condiciones de trabajo, junto con la documentación que la aseguradora aporte para sostener ese rechazo ante la Comisión Médica.
Si invoca una incapacidad preexistente al inicio de la relación laboral, corresponde revisar su acreditación mediante el examen preocupacional exigido por la normativa.
Identificar qué reconocimiento se solicita
La presentación debe responder al motivo del rechazo y al encuadre que se pretende:
- Enfermedad listada: se puede solicitar que la Comisión Médica revise el rechazo y determine si el caso reúne las condiciones del listado.
- Enfermedad no listada: si se pretende su reconocimiento individual, corresponde el procedimiento específico con petición fundada.
Antes de iniciar, hay que verificar los requisitos del trámite elegido y preparar la prueba médica y laboral que permita responder al motivo concreto del rechazo.
Qué tener en cuenta para un trámite en CABA
La Ciudad de Buenos Aires adhirió al Título I de la Ley 27.348. En los casos comprendidos en ese régimen, la intervención de las Comisiones Médicas constituye la instancia administrativa previa obligatoria y se requiere patrocinio letrado desde la primera presentación.
La comisión competente se determina según las opciones legales vinculadas al domicilio del trabajador, al lugar donde presta efectivamente servicios o, en su defecto, al domicilio donde habitualmente se reporta. La opción elegida debe acreditarse.
Si ya existe una resolución de una Comisión Médica, hay que identificar el acto notificado y revisar la vía, el órgano competente y el plazo para cuestionarlo. La revisión del rechazo de la ART y el recurso contra una resolución administrativa son etapas distintas, con reglas que deben analizarse por separado.
Enfermedad profesional, incapacidad e indemnización
La cobertura de una enfermedad profesional comprende las prestaciones médicas que correspondan, como atención, medicamentos y rehabilitación. Estas prestaciones pueden ser necesarias aunque no quede una incapacidad permanente.
Si el daño te impide realizar temporalmente tus tareas habituales, el sistema contempla prestaciones en dinero durante la incapacidad laboral temporaria, conforme a las reglas de esa etapa.
La incapacidad permanente supone una disminución duradera de la capacidad laboral. Su evaluación requiere valorar las secuelas acreditadas y aplicar la tabla de evaluación de incapacidades laborales, conocida como baremo, que corresponda al caso. El diagnóstico por sí solo no permite asignar un porcentaje.
Cuando corresponde una indemnización por incapacidad permanente, el cálculo depende, entre otros elementos, del grado de incapacidad, de los salarios que integran la base de cálculo, de la edad que corresponde considerar y de las normas aplicables. También es necesario establecer las fechas relevantes del caso. Por eso, reconocer el origen laboral de una enfermedad no determina por sí mismo una suma de indemnización.
Cómo preparar los próximos pasos
Para avanzar, reuní la documentación médica y laboral que tengas, describí tus tareas y la exposición a riesgos, y guardá las constancias de la denuncia y las respuestas de la ART.
Si recibiste un rechazo o una resolución de una Comisión Médica, conservá la notificación completa y registrá cuándo la recibiste. Esa información ayuda a revisar qué trámite corresponde y cuáles son los plazos aplicables.
Si falta documentación, identificá cuál es y quién podría tenerla para revisar cómo incorporarla al reclamo.